La solución, a la que la ciudad atribuye una drástica disminución de accidentes y lesiones en un tramo de carretera muy transitado, es una versión relativamente novedosa de un concepto de seguridad vial de larga data conocido como «descanso en rojo», en el que los semáforos se ponen en rojo hasta que se acerca un vehículo.
Durante años, las autoridades lucharon por frenar los accidentes a alta velocidad en un corredor residencial que atraviesa Albuquerque, Nuevo México, pero castigar simplemente a los conductores imprudentes no pareció funcionar.
